Vivimos una época difícil, la aparición de las ciencias de la computación y la rápida expansión de las redes de comunicación de datos han cambiado la forma en que nos enfrentamos al mundo que nos rodea.

Facebook ha estado en boca de todos hasta no hace mucho por la gestión de los datos de sus usuarios llegando a realizarse incluso un juicio por ello, pero Facebook ya no es lo que era, otras han venido a ocupar su espacio y poco a poco la van relegando a la más oscura irrelevancia.

Eso sí, Facebook ha escrito la hoja de ruta a sus descendientes, la explotación de los datos de los usuarios para hacer negocio ha sido algo que no habíamos visto anteriormente, quizá porque el acceso a los mismos no era tan fácil y rápido como lo es ahora. Otras como Google, Amazon, Apple, Microsoft, etc han tomado ejemplo y han hecho de la información su mina de oro.

Es bien sabido que la mayoría de servicios en la red que se ofrecen de forma gratuita (y muchos de los que no) se lucran con los datos de sus usuarios, el clásico modelo de negocio de cobrar por un servicio/producto ha evolucionado, ahora los beneficios se obtienen indirectamente de la información que les proporcionamos con el uso de sus servicios. Nosotros no gastamos dinero y ellos a su vez pueden obtener rendimiento económico.

Y nos da igual, al no tener que aportar una cuantía económica al finalizar el servicio o cuando el contrato indique no somos conscientes del gasto que realizamos, por tanto simplemente marcamos la casilla de Acepto las condiciones y continuamos, ¡qué fácil! Un inofensivo movimiento del que no tendríamos por qué preocuparnos.

Eso es lo que la gran parte de la gente opina, ¿Privacidad? Si yo no tengo nada que ocultar… No me importa que las empresas dispongan de mis datos si a cambio me ofrecen un servicio de utilidad.

«Decir que uno no se preocupa por el derecho a la privacidad, ya que no tienen nada que ocultar no es diferente a decir que no importa la libertad de expresión porque uno no tiene nada que decir» Edward Snowden

En parte tienen razón, la información se utiliza únicamente para crear unos perfiles de usuario a los que ofrecer otro tipo de servicios o que vender incluso a otras empresas que puedan explotar esa información para ofrecer sus productos y/ó servicios. Ojalá sea siempre así, pero algunos no creemos que ese sea realmente el fin y que el problema no está en los datos sino en manos de quién pueden llegar a caer y el uso que se pueda llegar a hacer de ellos.

Desde siempre se viene hablando que la información es poder, lo saben las mafias, se aprovechan de ella los ciberdelincuentes. Hay miles de ejemplos en la historia reciente de cómo la información se ha utilizado tanto en guerras como en sociedades democráticas para obtener ventaja frente a un ente adverso.

Ahí es dónde veo yo que está el problema de ceder nuestra información a empresas privadas, información almacenada y gestionada por manos ajenas que no dudarán en sacar rédito de la misma cuando fuera necesario, por ahora sólo económico pero… ¿Y en un futuro?

Supongamos un gobierno totalitario, un país con influencia en el mundo entero que con el fin de mejorar los controles aplicados a la población, por la seguridad de ésta, para «prevenir» el crimen, mantener el orden y mejorar el «bienestar» optan mediante leyes por obligar a estas empresas a ceder todos los datos disponibles de toda la población. De esta forma sabrían con nombres y apellidos el perfil de casi todos y cada uno de sus ciudadanos, ideología, gustos, grado de radicalidad, participa o ha participado en manifestaciones, qué tipo de manifestaciones, grupos a los que pertenece, gente con la que se mueve (y toda la información de éstos), familiares, la etnia y lugar de origen, etc. El sueño de cualquier dictador ¿Seguimos sin ver el peligro?

Las fake news están a la orden del día, gran parte de las noticias que se generan hoy en día son mentira y son utilizadas para denigrar y tratar de anular al «enemigo», se utilizan en política y las utilizan los gobiernos.

Google está actualmente tratando de introducirse en el negocio de la sanidad, ya tienen mucha información nuestra y quieren más. Imagina que tienen que operarte y el cirujano encargado de realizar la operación es un robot ultra preciso que no fallará de ninguna manera a la hora de realizar el proceso, múltiples veces más eficiente que un cirujano humano, lo único que tienes que hacer para que la operación se lleve a cabo es firmar un Acepto las condiciones del contrato y todo estará cubierto, Google se hará cargo de todos los costes sanitarios, a cambio de, por supuesto, tus datos médicos. ¿Qué podría salir mal?

Este fin de semana estuve en la AtlanticaConf que se celebró aquí en Galicia y uno de los espacios abiertos a los que tuve el placer de asistir trataba sobre exactamente esto, el título decía 1984 planteaba un futuro mejor, organizada y dirigada por Sofía Prósper  en ella se habló sobre cómo la tecnología y la información nos está dejando un mundo idiotizado, cada vez más pendiente de las pantallas que nos acampañan el día entero, con micrófonos integrados escuchando 24/7, sí, te escuchan y aunque no tengas nada que ocultar piénsalo dos veces, no es el qué, es a quién, ¿dónde va a caer esa información que inconscientemente proporcionamos a diario ante ese micrófono, esa cámara, esas redes sociales? Sólo deseo, por el bien de todos, que no sea en las manos equivocadas.

No eran pocos en el evento los que planteaban que la privacidad es cosa del pasado, que quizá estemos ante un cambio de paradigma en nuestra sociedad y nos preocupemos por ella los que realmente la hemos conocido, las nuevas generaciones no son conscientes de los beneficios de conservar la privacidad porque no la han conocido y por ello lo que quieren ser es «famosos», youtubers, etc, la privacidad no les importa. Quizá dentro de unos años la moneda de cambio sea la información y el dinero sea relegado a un segundo plano para otro tipo de transacciones, quién sabe lo que sucederá realmente, lo que está claro es que los que al menos la hemos conocido deberíamos poner sobre la mesa las cartas que nos representen.

Yo, personalmente soy de los que opinan que la privacidad o al menos el derecho a ella es algo importante ¿Y tú, crees que la privacidad es cosa del pasado? ¿Deberíamos preocuparnos por la creciente pérdida de la misma? ¿O simplemente despreocuparnos y dejar que la sociedad evolucione a su ritmo?